Poco a poco la nueva gestora del PSOE va concretando su postura en torno a su pretendido apoyo a la investidura de Rajoy. El trabajo pedagógico está adquiriendo un nivel notable, pero aunque las dosis van en aumento gradual, ni la militancia del partido, ni una parte amplísima de su electorado, consiguen entender la nueva posición. Los editoriales de medios afines son cada vez más directos, al igual que los espacios de noticias y opinión. Un ejemplo de cómo se está programando la difusión del nuevo mensaje partidario de la abstención se encuentra en la última entrevista realizada este domingo en el diario El País, dando la página más destacada a la palabra del actual presidente de la gestora, esa entelequia que ahora dirige el partido, y en la que a pesar del esfuerzo realizado para justificar la reciente posición que quiere adoptar el partido, se detectan notables y graves contradicciones, seis de las cuales vamos a exponerlas, aquí y ahora, a continuación.
“Es falso que nuestra abstención vaya a ser ideológica. Es táctica porque ni a España ni al PSOE les interesa en estas condiciones ir a nuevas elecciones.” Reflexionemos: el PSOE se autodefine como un partido con sensibilidad progresista, de izquierdas. Se presentó a las elecciones como principal alternativa al gobierno conservador y corrupto del PP. Durante todo un año estuvo defendiendo dicho mensaje ante su electorado, para hartazgo incluido de Rajoy. Y, de repente, de manera muy vertiginosa, valga la redundancia, todo cambia en el seno del PSOE, alguien nombra una gestora, no sabemos quién, y ésta dice que al partido no le interesa ir a nuevas elecciones “en estas condiciones”. ¡Las que ellos mismos han provocado!” Esta situación es doblemente contradictoria porque al mismo tiempo se dice que a España tampoco le conviene terceras elecciones. Pero claro, para evitarlas, de entre todas las posibilidades, solo cabe la de un gobierno del PP… Será una coincidencia…
“Tenemos la obligación de que haya un debate entre los militantes, pero debe ser el comité federal quien decida la abstención”. Otra vez una contradicción irresoluble. De la misma forma que quien promueve un gobierno conservador no puede calificarse al mismo tiempo como progresista, quien dice que ha de ser la militancia quien debata la postura respecto de la abstención, no puede decir al mismo tiempo que será el comité federal quien tome la decisión. Si vivir consiste en elegir y la democracia es igualmente un sistema de elección, ¿acaso estas reglas tan elementales no rigen para el PSOE? Por favor elijan: A o B. O son progresistas o son conservadores. O le darán la voz a la militancia o no se le darán. Ante la falta de claridad en escenarios que solo se caracterizan por su simplicidad solo cabe una conclusión. Y huele muy mal.
“El no a un Gobierno del PP está en la médula de los militantes del partido, pero ahora se requiere un aterrizaje forzoso en el principio de realidad”. De nuevo la paradoja. Vean como el discurso siempre toma una determinada dirección, pero luego se rompe misteriosamente en algún punto. Bla, bla, bla, bla… pero -¡PERO!- bla, bla, bla…. Es decir, la descripción inicial nunca suena mal, pero sucede a continuación que la conclusión se va envolviendo en un silencio sepulcral, por si acaso así, ojalá, no fuese oída… En cualquier caso, ¿sabe todo el mundo lo que es un aterrizaje en el principio de la realidad? Venga, lo vamos a recordar. El PSOE va posibilitar la gobernabilidad del PP. Ya pasó, ya… No duele tanto.
“Al votante hay que decirle que la política no es sentimiento, es razón.”
Hombre, faltaría más. En este caso lo que sucede es que los ciudadanos, a los que vosotros, PSOE, os dirigisteis desde el sentimiento, porque que se sepa, nadie os oyó hablarles antes de “los principios de la realidad”, van a tener que digerir ahora con sumo gusto vuestra abstención, porque resulta que la política es “razón”. Pues, ánimo, decídselo. Y ya que se supone que lo hacéis porque querréis tener otra oportunidad (pero ahora no os conviene, es demasiado rápido ir a unas nuevas elecciones), en los prolegómenos de una nueva llamada a las urnas, todo el mundo os querrá oír hablar con total claridad de la realidad. En suma, de ese tipo de cosas como de que a veces no hay más remedio que pactar o abstenerse a un nuevo gobierno del PP.
“El PSOE no se plantea en ningún caso una alianza con el PP, pero hay asuntos de Estado en los que siempre estaremos con el Gobierno.”
No, que no. Que no son conservadores, que no se van a abstener, que va a ser como si no existiera el dolor, porque la sociedad va a madurar y a entender que hay asuntos de Estado que están por encima, incluso, de la democracia y de la sociedad. Va a comprender al PSOE y va a renunciar a sus sentimientos, porque un señor con corbata nueva ha venido para guiarnos a todos en la razón. Porque un señor con corbata trae un papel en la mano para leernos a todos que la política no es poesía, es prosa. ¡Oh, qué conmovedor! ¿Os entran, o no os entran ganas así, de que comience cuanto antes la legislatura?
“Si hubiera nuevas elecciones seríamos señalados como los responsables.”
¿Y? Sería más digno. Pero demos un paso atrás. ¿Tenéis la osadía de cambiar en cinco minutos, mejor dicho, de la noche a la mañana, el rumbo y la postura de vuestro partido, y, sin embargo, no tenéis la capacidad de trasladar la carga del error en otra dirección? ¿Sois capaces, por lo tanto, de tender antes vuestra mano a un gobierno totalmente insolidario con la sociedad, que exponeros al riesgo de tener que afrontar unas terceras elecciones con la señal de la culpabilidad? Tendréis entonces razón en una cosa: sois tácticos. Extremada y perjudicialmente tácticos.