Según indicó Eurostat la semana pasada, la economía europea (Zona Euro) registró en el segundo trimestre de 2013 un crecimiento del 0,3% respecto al trimestre anterior.

Partiendo de dicha información, a principios de semana elaboramos un artículo en el blog subrayando una posible precipitación mediática al afirmar que dicho registro constituía un claro indicador del alejamiento europeo de la recesión.

Tal y como indicamos, Alemania fue, junto con Francia, el principal país impulsor del positivo dato intertrimestral de la Eurozona.

Hoy, el organismo oficial de Estadística del país germano ha corroborado el dato de crecimiento alemán intertrimestral en el segundo periodo de 2013, tras confirmar un avance del 0,7% de su PIB. Anecdóticamente, unas condiciones climatológicas mucho más favorables -entre otros factores- han influido en el carácter positivo del último dato positivo registrado del PIB alemán, según indica la nota de prensa de la oficina alemana Destatis.

Tras un decrecimiento del 0,5% a finales de 2012 y un estancamiento registrado a principios de 2013, la economía alemana ha parecido recobrar así el ritmo que la caracteriza como la gran locomotora económica de Europa.

El desarrollo productivo del país alemán en el segundo trimestre fue alcanzado a partir de una mano de obra cifrada en 41,8 millones de personas, lo que constituyó un incremento cuantificado de 242.000 trabajadores más, es decir, un 0,6% adicional sobre las cifras del año anterior.

En términos interanuales, es decir, comparando las cifras de producción con las de los mismos periodos del ejercicio anterior, el PIB alemán creció en el segundo trimestre aún más, un 0,9%. Sin embargo, el registro del trimestre anterior indicó un decrecimiento del 1,9%, al que le precedió una variación plana del 0% en el último periodo de 2012.

El crecimiento de la economía alemana, tanto desde la perspectiva de la variación intertrimestral como la de la variación interanual, abre las puertas en Europa a un próximo periodo de expansión trimestral que pueda constituir la confirmación real del inicio de una nueva etapa de recuperación.