En los siguientes gráficos se muestra la evolución de la tasa de desempleo experimentada por una serie de países de la economía mundial compuesta por el conjunto de los 27 países de la Unión Europea, el conjunto de los 17 países de la Zona euro, Alemania, España, Francia, Estados Unidos y Japón.

Tal y como puede apreciarse en el primero de los cuadros, donde se muestra la evolución de la tasa de paro de las personas en edad de trabajar hasta los 74 años conforme a los datos procedentes de las estadísticas de la Eurostat, la trayectoria de las cifras del desempleo en España han seguido una línea radicalmente ascendente y difícilmente comparable incluso a países del sur europeo como Grecia, Portugal o Italia, país este último donde su tasa de paro se situaba a noviembre de 2012 en un entorno (11,1%) muy lejano al de las cifras españolas (26,6%).

Cabría decir que a la vista de la tendencia observada en los países y las zonas económicas que se muestran en este gráfico inicial, ha sido en España donde realmente se ha cebado el torbellino devastador de la recesión, pues de unas tasas de desempleo inferiores al 10% durante el periodo 2005-2007, las cifras no han parado de incrementarse hasta el año 2013, al contrario de lo sucedido en Alemania, Estados Unidos o Japón, cuyas tasas han cerrado 2012 por debajo del 10%, concretamente en el 5,4%, 7,8% y 4,1%, respectivamente.

Evolución Tasa Desempleo Menores 25 Años España, Europa, Países

No mejoran las cosas si se analiza la evolución del desempleo de los menores de 25 años en estos mismos países y áreas económicas.

Una vez más, España vuelve a destacar de la peor forma posible al presentar una tasa de paro juvenil al término de 2012 del 56,5%.

Partiendo en esta ocasión de unos niveles situados alrededor del 20% en 2005, el incremento experimentado en el territorio español ha sido igualmente brutal.

De nuevo, la brecha con el último dato de la trayectoria de Japón (8%), Alemania (8,1%), o Estados Unidos (15,6%) muestra un vacío abismal.

«¿Qué demonios he hecho yo para merecer esto?», diría España si realmente fuese algo más que un Estado de absoluta ciencia-ficción.