Se conocen ya las últimas previsiones de crecimiento de la economía española.

El PIB se expandirá al 1,3% en 2014 y la tasa de paro terminará el año marcando un promedio del 24,7%.

De esta manera, el número total de empleos equivalentes a tiempo completo tan sólo crecerá un 0,7%.

Lo que estas proyecciones revelan, tal y como se deduce de diversos estudios de consultoría económica, es que la tasa de desempleo se contraerá de décima en décima hasta finalizar el año.

Y resulta obvio que esta lenta y escasa recuperación del mercado laboral –“desesperante”, también,  si se quiere- reviste un matiz doble o triplemente grave por las siguientes razones.

En primer lugar, porque si se tienen en cuenta las proyecciones barajadas también para 2015 – crecimiento de la economía española del 2% junto a una tasa de paro media del 22,9% para el conjunto del año- el ratio de desempleo tan solo se reducirá a un ritmo del 0,15% mensual.

Esto significa que al terminar el año 2015 la tasa de paro se situará en el 22,2%, es decir, por encima del nivel registrado a comienzos del año 2010: 19%. No lograr mejorar una tasa de desempleo durante un periodo de seis años constituye… constituye un fracaso sin paliativos de la política macroeconómica.

La segunda razón responde a un análisis comparativo.

Economía Estonia Desempleo

En España, la reducción de la tasa de desempleo en los próximos dos años será de entre el 0,1% y 0,2% mes a mes. Ya se ha puesto de manifiesto que ésta una evolución claramente insuficiente para las necesidades sociales y económicas de un país con una tasa de desempleo superior al 20%.

Pero existen ejemplos, tan cercanos en el tiempo como en el contexto, en los que la velocidad en la corrección del paro ha sido muy superior a la de España.

Estonia, economía europea perteneciente a la Zona euro, redujo su tasa de paro desde el 18% de principios de 2010 hasta el 7,4% actual (agosto de 2014).

Lo que implica que su ritmo de corrección del ratio de desempleo llegó a ser por momentos del 1% mensual, no del 0,1% como en España.

Por decirlo de otra manera y a modo de conclusión: Estonia redujo el desempleo de su mercado laboral a un ritmo diez veces superior al que lo viene haciendo España (y se dice que lo seguirá haciendo).

Estonia pudo. España… ¿puede?