* La correlación existente en Grecia entre exportaciones y PIB es inversa
* La relación económica existente entre ambas variables en España tiende a la de Grecia
Empezábamos esta semana hablando en el blog sobre economía y placebos. Es decir, sobre causas y efectos. Si en Alemania exportar más indicaba crecer económicamente más, en España exportar más venía traduciéndose en quedarse igual o incluso en empeorar. Sorpresa.
Sucedería en España -si hubiese vida inteligente- que ningún medio de comunicación que se pudiera denominar “normal”, difundiría con tal nivel de euforia y de felicidad la explosión de beneficios registrada en España por las empresas exportadoras de carácter multinacional. Al menos, sabiendo que en la economía española tan solo el 1% del total de las empresas que se dedica a exportar representa en torno al 50% de las exportaciones que se realizan a nivel nacional.
Por si a alguien se le había olvidado, existen ciertas recetas -jugosísimas todas ellas para las clases medias de la sociedad-, como aumentar la presión fiscal a las empresas de mayor volumen que operan en el mercado nacional. Colateralmente, estas recetas también son capaces de racionalizar la economía y generar espectaculares y positivas ventas de “relaxing cups”. Y no precisamente en Suiza, Luxemburgo o cualquier paraíso fiscal de aquí o de allá, sino en el mismísimo estado español. Por qué, no.
Siendo las cosas así, ya a nadie le debería extrañar que una mayoría silenciosa de la sociedad experimente una siniestra felicidad al descubrir que Madrid “jas bin elimineitet”; tan cerca estamos de la peor solución alcanzada en aquel experimento denominado “Ultimatum game”, y tan real es ya esta guerra civil mental que experimenta España en la actualidad. Llega el momento de pensar que a lo mejor algo se ha hecho mal cuando se ha llegado a superar el umbral de lo que representa una convivencia mínimamente sana y cordial. ¿No?
Ahora que sabemos -vía Eurostat- que las exportaciones españolas aumentaron un 6% en el primer semestre de 2013, sabemos, pues, que esto constituye un nuevo motivo común para poner patas arriba a la sociedad. El motor exportador felizmente radicado en España generó una disminución del paro intermensual registrado en agosto en España del 0,00066%. 31 personas menos. A toda mecha.
Pero tal y como ya dijimos con anterioridad, algo no acaba de cuadrar en la economía española en general. La correlación en España entre exportaciones y PIB no es positiva. ¿Y debería serlo? Si por el aumento de las exportaciones nos debemos alegrar, ¿qué no podríamos hacer por el aumento del PIB interanual, aun cuando no se apoye en un descenso de la tasa de desempleo por debajo del 25%?
Se critica a veces sin embargo que Alemania se ponga como el referente económico de España de manera habitual.
Vamos a ver también lo ocurrido en otro país de la UE, en Grecia por ejemplo, de tal forma que podamos averiguar con qué tipos de economías europeas presenta España una correspondencia más cercana en la actualidad. Con la de Alemania, ya vimos que no.
Efectivamente, la correlación en Grecia entre el aumento de la exportación y el aumento de la producción (PIB) era igualmente positivo en el periodo 2005-2007, si bien empezaba a fallar ya en el año 2008 – cuando ante un aumento del 10% de las exportaciones, la economía decreció un 0,2%.
En el ejercicio 2009 se produjo el gran crack del comercio internacional; descenso de las exportaciones griegas del 18% y descenso en consecuencia de su PIB hasta del 3%.
Pero las consecuencias no se producen siempre de una manera lógica y racional; a partir del año 2010, el sector exterior griego dejó de funcionar de manera correlativa con su PIB.
Tal y como se puede observar en la zona marcada en el gráfico, ante constantes aumentos interanuales de las exportaciones griegas de 2010 a 2012 – del 20%, 16% y 13%, respectivamente- , se sucedieron constantes decrementos interanuales del PIB – del 5%, 7% y 6%.
¿Constituye la reciente evolución económica de Grecia un referente válido para España?
Resulta inquietante, obviamente, la enrarecida lógica que se puede observar en el país heleno en la actualidad. La evolución económica de España se encuentra ahora mismo mucho más cercana a la de los países europeos del sur, sobre los que constantemente amenazan nuevos rescates, que a la de los países de la Europa central como Alemania o Austria. Probablemente, el único indicador sobre el que debería existir un acuerdo común y válido para determinar la existencia de una recuperación real, debería ser aquél que reflejase una disminución del paro clara y contundente. A veces parece que se nos olvida.
Un descenso semestral del 6% del paro registrado – por hablar en los mismos términos de variación de la exportación experimentada en el primer semestre de 2013- se asemejaría mucho más a lo que constituiría un factor de recuperación real. Empecemos por esas 31 personas menos desempleadas en agosto, ese ridículo -0,00066%, y finalicemos el año en el entorno de las 300.000 personas menos desempleadas. Empezaremos entonces a hablar también de los principales datos de exportación.