Ríos de tinta han corrido sobre la guerra civil española. Películas, ensayos, novelas, documentales, etc. Es un tema difícil de abordar desde la objetividad a pesar de los años ya transcurridos. Sin embargo, se echa de menos más información sobre las circunstancias económicas que hicieron que se produjera.

España no era en aquella época, ni es ahora, una isla económica, sino que se veía influida por los acontecimientos que ocurrían en el resto del mundo. La Gran Depresión del 29 no sólo afectó a Estados Unidos, sino que tuvo un impacto negativo en la economía de todo el mundo.

En Estados Unidos hubo un período de alto crecimiento durante los felices años 20,y tras el crack bursátil de octubre del 29, una Gran Depresión económica que terminó con la segunda guerra mundial. En España también hubo un periodo de crecimiento en los años 20, durante el régimen de Primo de Rivera, y una especie de crack financiero, con la devaluación de la peseta, para dar paso después a una crisis económica que desembocó en la guerra civil.

El auge económico en España a partir del 1920 se debió principalmente a la participación del sector público en la actividad económica. Obras hidráulicas, Circuito Nacional de firmes especiales en carreteras, expansión ferroviaria, infraestructuras de puertos, exposiciones internacionales de Barcelona y Sevilla, etc. consiguieron que la renta nacional real subiera un 20% de 1921 a 1929.

Esta política, sin embargo, produjo grandes déficits fiscales, y la deuda pública en circulación pasó de 11.882 millones de pesetas a 20.084 entre 1921 y 1929.En 1928 el capital extranjero empezó a abandonar España y se inició una depreciación progresiva de la peseta, alimentada por el mencionado déficit presupuestario del Estado.

Según el historiador Eduardo González Calleja: “La retirada de la confianza de las fuerzas económicas tuvo también su influencia en la caída del régimen de Primo de Rivera, que había reconocido a fines de año (1929) la bancarrota de su política monetaria”.

La Segunda República Española llegó el 14 de abril de 1931. La fuga de divisas que siguió a la proclamación de la República fue evaluada en la época en 2000 millones de pesetas.Los datos disponibles señalan la existencia de 389.000 parados en el país, en paro total o parcial, en 1932; 619.000 en diciembre de 1933; 679.000 en diciembre de 1935 y 801.000 en junio de 1936.Como se puede ver, la crisis económica iniciada en España en el 1929 no pudo ser frenada por el régimen de la república.

Economia España Devastada Guerra Rojos

La influencia de la crisis económica internacional en España fue el caldo de cultivo en el que se produjo la guerra civil. Pero ¿por qué la guerra en España fue civil, y no se incorporó, como otros países, a uno de los bandos en contienda en la segunda guerra mundial? España se vio dividida en izquierda y derecha porque existía una disputa internacional entre el bando comunista y el bando capitalista por hacerse con el control de un país que podía ser estratégico en una guerra mundial.

Todos los ojos de la derecha en España estaban pendientes de si las medidas de los partidos de izquierdas en la república estaban dirigidas a que España cayese en manos del eje comunista. Esa influencia de los ejes internacionales sirvió de catalizador para que la guerra en España fuera civil.

La crisis económica en España en esos años siguió las mismas pautas que la crisis económica internacional y que la crisis económica que se ha vivido recientemente a partir de 2008. Crecimiento desequilibrado (felices años veinte, régimen de Primo de Rivera, burbuja inmobiliaria), crisis financieras (crack del 29, devaluación de la peseta, Lehman Brothers) y recesión (gran depresión, gran recesión).  La borrachera de crecimiento desequilibrado termina necesariamente en resaca en forma de recesión.

La crisis económica en España durante la república produjo tensiones sociales incontrolables. La guerra civil española no fue una cuestión de ADN, sino de circunstancias externas que influyeron de manera negativa en la historia de nuestro país.