Llegaron para cambiarlo todo. Pero crecer es un proceso costoso y doloroso. Llegaron a tiempo. ¿Morirán antes de tiempo? Podemos y Ciudadanos, preparados, listos… otro día, ya, si eso, se verá. La economía dicen que va bien. Lo demás, qué más puede dar. Simplemente es política y sociedad.
Los titulares no lo están haciendo mal. Se mantienen en forma. Ocupan el terreno de juego y dictan a los suplentes que deben esperar. A un país entero que debe esperar. Es la democracia. Los problemas menguan. Se hacen cotidianos. También cercanos. Sirven, incluso para que ciertas empresas desarrollen apps.
El silencio hace que no se oiga nada. Los días y los meses también. La vida. Un limbo inusual. Una esperanza proyectada hacia el futuro desde una partitura armoniosa. Y entre tanto, a veces ruge el graderío. Han llegado rumores de que no habrá pensiones. Se suma a ello un nuevo escándalo filtrado justamente hoy. No se hablará de otra cosa mañana en la televisión.
Antes nos manifestábamos. Ahora no hace falta. La derrota es mucho menos abultada. Los suplentes siguen calentando banquillo. La prensa dice que perdemos mejor. Que esta circunstancia podría hacer que volvieran a elevar los días de indemnización. Que aquel rescate que se concedió ya no es reembolsable. Todo va, pues, bastante mejor.
La sociedad española sigue conservando sus costumbres. Paciencia, lealtad, credulidad. Virtudes que con mucha técnica sigue irradiando desde el campo el equipo titular. En una eterna prórroga que nunca concluye, los suplentes, sin embargo, se miran atónitos sin saber qué hacer. No saben a quién o a quiénes deben convencer.