Cada vez termina antes la película en España. Como decía la gran periodista Rosa María Calaf, aquí no estamos informados, aquí estamos entretenidos. Pero aún podríamos tachar esta afirmación de dulce concesión, ya que en realidad solo estamos usados; usados como una pelota de opinión pública que día tras día es arrojada con gran virulencia desde un bando hacia el otro.

‘Nuevo’ capítulo. El juez que investiga la corrupción del PP en la Comunidad de Madrid acaba de entrar a formar parte del propio objeto de la investigación que él mismo inició. Se produce a raíz de una denuncia que pone en duda su credibilidad y, como es lógico, se hace necesario que otro juez o instancia superior intervenga y aclare aspectos del caso. ¿Entretenidos? No, golpeados de nuevo. Es la razón por la que ya nadie cree ni en las instituciones ni en sus representantes. Es la razón por la que toda esta eterna repetición resulta hasta tal punto tan sumamente tediosa que hasta la indignación ya solo se produce cuando el golpe de efecto es realmente único o diferente. Ahora no es un sindicato desconocido, Manos Libres, sino un partido político tanto o más desconocido, “Contrapoder”, el que nos golpea otra vez en los ojos para que el simple hecho de mirar nos cueste un poco más. ‘Contrapoder’… cómo se gustan.

Es aburridísimo. Es nuestro sistema. Un sistema que curiosamente no está en peligro de sí mismo, sino del populismo, del caos, del terrorismo, de los independentistas, de los refugiados… En fin, de cualquier cosa menos de sí mismo. De cualquier cosa menos- ¡bola va!- de la falta de independencia y/o objetividad del poder judicial. De cualquier cosa menos -¡bola va!- de la esplendorosa ingeniería financiera que un alto número de dirigentes políticos pone en práctica para vaciar el dinero de las arcas públicas. De cualquier cosa menos -¡bola va!- de todos los tejemanejes empleados en el ante, durante o post de esta, esa o aquella otra campaña electoral.

Curiosamente, cada repetición y cada nuevo golpeo informativo apenas alteran la estética del trampantojo. Pero, que quede claro, es un trampantojo de democracia en toda regla. Fin de la película. No obstante, próximas proyecciones;  viernes: “Pegarle dos tiros al juez” versus “Soy la madre superiora de la congregación”. Sábado: “Eduardo Inda, periodismo independiente” versus “Revilla destripa la actualidad en La Sexta Noche”.