No pueden ni deberían ser “sois españoles, somos españoles”, punto. ¿Se imaginan ahora ustedes afirmando la misma simpleza a alguien desde el otro lado; “somos independientes, sois independientes”, punto? Así no se podría ni se debería volver a hacer, ¿no es cierto?

Ciudadanos se presentó como el partido “sensato”, la alternativa política a la corrupción del PP, al independentismo, a lo feo. ¿Es por lo tanto razonable atribuirse la victoria electoral e inhibirse ipso facto de la búsqueda de una solución política? ¿Le parece a alguien sensato que la lista más votada solo sirva para retirarse a una especie de pontificado inverso -porque pontificar significa “construir puentes”-?

Los votantes de Ciudadanos aspirábamos a construir una Cataluña moderna y alternativa, desde el respeto a las mayorías políticas que se pudieran conformar. Y también pensábamos que podríamos proponer qué reglas del juego estaríamos dispuestos a aceptar o negociar, llegado el momento. Pero no que tan solo nos limitáramos a recordar que Cataluña es España, que la proposición principal tan solo se fuese a limitar a tan restrictiva y de encefalograma plano afirmación, pues llegado el más que probable desenlace electoral, tal y como se ha podido comprobar, sería impropio de una formación política democrática mantenerse en una posición tan pueril e insignificante.

“¡Demostrad que sois capaces de representar algo que no huela al Partido Popular! ¡Sed sensatos y reconoced que Cataluña rechaza y no quiere para sí las tesis del Partido Popular, absolutamente repudiadas atendiendo a sus catastróficos resultados!”, podrían más votantes de Ciudadanos como yo legítimamente afirmar. Pero, ¿serán capaces de hacerlo ocultando el hecho de que ansiaban la suspensión de la autonomía catalana tanto o más que el propio Partido Popular?

Y así mi reflexión podría continuar: “¿dónde se va ahora a poder observar la supuesta diferencia y modernidad? ¿Qué papel de renovación institucional puede, quiere o ha venido o vendrá Ciudadanos a plantear? ¿Uno irrelevante? ¿Uno que solo sirva para explicar permanentemente lo malos que son los independentistas y sus votantes, lo “una, grande y libre” que debería ser España? ¡Señora, deje las fechorías y no venga tan solo a negar la voluntad de avanzar en la construcción de una sociedad avanzada! ¡Proponga, actúe y demuestre su capacidad! ¡Establezca, establezca dentro de lo posible acuerdos, aunque sean mínimos, con las fuerzas que sí suman por la circunscripción en la que es cierto que ha conseguido ganar! Vaya una forma de gestionar una victoria, de lo contrario, vaya una clase de líder incapaz de articular el movimiento político en mi comunidad.”

Predicción; mi propuesta acabará a un lado de la mano del Partido Popular, reducida al papel de crispar y bloquear una sociedad harta de monarquía, desigualdades y corrupción;  jugará un papel intrascendente, no se caracterizará por la altura de miras políticas, sino por todo lo contrario, la cobardía y la mayordomía del Partido Popular, la misma que tan bien sabe hacer el PSOE, otra formación perfectamente preparada para ejercer con esmerado empeño dicha cualidad, pero para nada, absolutamente nada más.