Artículo escrito por Helena Niño
Los transgénicos están, estos días, en boca de todos por los encendidos debates acerca de las “líneas rojas” del TTIP (recomendadísimo el artículo de El País) y la propuesta presentada participativamente que se puede leer en la web de Ahora Madrid, en la que pide sin asomo de rubor –“declarar Madrid «Libre de transgénicos» y prohibirlos”.
Estas sugerencias han sido recibidas con la consiguiente sorpresa e indignación de la comunidad científica. Hasta tal punto ha llegado la preocupación de los profesionales del ámbito de la investigación que se han visto obligados a contener el debate con un documento enviado por La Federación Española de Biotecnólogos (FEBiotec) a la alcaldía de Madrid en el que se hace especial hincapié en el escaso fundamento científico de la propuesta.
Es de destacar la labor divulgadora de J.M. Mulet (Profesor titular de biotecnología vegetal en la Universidad Politécnica de Valencia) quien a través de su blog Naukas se dedica, de manera desinteresada, a informar y responder a todo tipo de dudas surgidas sobre el tema con el rigor y la seriedad que a otros le faltan.
La mayoría de suspicacias generadas por este tipo de alimentos modificados son relativas al impacto que podrían tener en la salud y el medioambiente a corto y largo plazo ¿Pero tienen estas dudas razón de ser?
¿Qué es un transgénico?
Los alimentos transgénicos se caracterizan por proceder de organismos modificados genéticamente (OMG) bien por inclusión de genes de otras especies, bien por modificación o eliminación de algún gen propio. El objetivo que persiguen es conseguir una mejora sustancial en la producción así como mejorar la resistencia a diferentes factores que condicionan su supervivencia y eficiencia, como son las plagas, los herbicidas o las condiciones meteorológicas y del suelo, desfavorables para ese organismo.
Son estas características, adquiridas artificialmente, las que despiertan recelos en la comunidad de anti-transgénicos.
Por eso, recogemos aquí, algunas conclusiones que pueden ayudar a entender un poco el porqué del enfado monumental de la comunidad científica Española.
¿Existe un impacto sobre la salud de los consumidores?
La OMS, a partir de numerosos estudios científicos que se pueden consultar en su web, ha dictaminado que no hay riesgo para la seguridad. Estos resultados se han obtenido por el estudio pormenorizado, de todos y cada uno, de los OMG que han obtenido hasta la fecha el permiso de comercialización y que en España aparecen recogidos en la web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
El que no entrañe riesgo para la salud se explica desde el punto de vista químico, ya que el ADN es exactamente igual en cualquiera de los genes que contenga el organismo transgénico, independientemente de la especie de la que provenga este gen, por lo que en el proceso de digestión (donde se mezclan los genes) el cuerpo es incapaz de identificar el origen de cada fragmento y los asimila conjuntamente sin problemas. Esto sería lo equivalente a comer al mismo tiempo dos alimentos diferentes juntos.
El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Madrid Francisco García Olmedo también ha querido aportar su experiencia y ha comentado que, según él,: -«Los transgénicos son la mayor innovación en producción de alimentos que se ha hecho en los últimos 25 años y no ha habido un solo incidente adverso ni para la salud humana ni para el medio ambiente»-.
En cuanto a la evaluación toxicológica final es llevada a cabo por la agencia que controla la seguridad de los alimentos transgénicos, la FDA (Food and Drug Administration), que exige que se diseñen plantas transgénicas que cumplan los criterios de evaluación de seguridad y que regula la existencia de material tóxico o alergénico.
¿Y con respecto al impacto medioambiental?
Los seguimientos realizados sobre diferentes marcadores de biotoxicidad (en España reunidos en Protocolo de Cartagena) en todos aquellos países en los que se han introducido cultivos transgénicos no han observado daños notables para la salud o el medioambiente.
También, se ha comprobado que los agricultores que usan transgénicos emplean menos pesticidas y además que los que usan son menos tóxicos, con lo que la contaminación es menor en el agua que se usa en el proceso así como el impacto sobre la salud de los trabajadores que los manipulan.
Incluso se ha comprobado la vuelta de insectos benéficos para el medioambiente.
En cuanto a la coexistencia entre los cultivos convencionales y OMG se ha demostrado (por el gobierno de Cataluña) que es posible si hay una distancia de separación entre ellos de 30 metros y un desfase de 11 días en las siembras.
En el caso de la resistencia a herbicidas se ha visto que ha disminuido la contaminación en acuíferos, ya que se usan sólo en aquella flora que no forma parte de los cultivos.
En el caso de las plagas, al ser resistentes, se ha comprobado que con su uso también se reduce el uso de compuestos fitosanitarios.
Otros estudios
Existen algunos resultados contradictorios con respecto a los transgénicos como es el caso de los trabajos realizados sobre la función hepática de un ratón alimentado con soja resistente a glifosato en el que se vio que tenía diferentes medidas en cuanto a la actividad celular de sus hepatocitos (células del hígado) que el mismo tipo de células en ratones alimentados con soja no transgénica.
Sin embargo, estos resultados han sido muy criticados porque no se consideran muy rigurosos debido a que no tuvieron en cuenta el método de cultivo, la recolección y composición nutricional de la soja empleada.
Al mismo tiempo, otros estudios no encontraron efecto alguno en el desarrollo, esta vez en el tejido testicular de ratones alimentados con soja resistente a glifosatoo en maíz.
Conclusión
Es normal que cualquier tecnología aplicada a la alimentación genere incomodidad y despierte dudas en el consumidor y en el agricultor y precisamente por eso es tan importante que exista ese sentimiento de responsabilidad y tutelaje por parte de la comunidad científica llevando a cabo una labor de información y divulgación continua para que los avances tecnológicos se vayan, poco a poco, integrando en la sociedad.